
"Viajón hasta Penha con un grupo para la historia. Mis compañeros de team, Carlos y Guille, los hermanos Escarabino y el Brujo. Un grupete inmejorable, ni que hubiera hecho un casting para elegirlos...que compañeros!
Largué la carrera con todas las sensaciones de siempre, las cosquillas en la panza, la ansiedad, el estudio de cada detalle, las ganas de correrla. De repente el bocinazo y al agua pato, piña va, piña viene, y se me fue la natación sin la posibilidad de acomodarme y salir en un tiempo decoroso.
Cuando veo mi reloj me desmoralizé un poco, pensé en todas las horas de pileta y me quería matar, pero todavía quedaba la bici y correr, había carrera por delante. Allá salí como los bomberos, la transición más rápida que pude, y ya arriba de la bici entré a apretar el paso a ver si podía acomodar lo que no se había acomodado nunca, le dí fuerte...
Y de repente empiezo a sentir un mareo intenso, tan intenso que me obligó desviarme del camino para parar un poco, la parada fue el fin de la carrera. Me desperté con un médico haciéndome preguntas en portugués. No voy a gastar líneas en contar todas las cosas que se me pasaron por la cabeza y la amargura que me dio no poder cruzar la meta. Todo eso es imaginable, asi que voy a centrarme en las cosas lindas.
Lindo momento fue ver llegar mis compañeros, Carlos y Guille, el Brujo, Eduardo y Andrés, mi posición privilegiada en la camilla de la organización me permitió estar en primera fila para verlos...también lo vi llegar a Leo Davidovich, gran compañero de entrenamiento, y que llegó muy bien, a Romilda que tuvo un excelente debut y que llegó en un top ten que nos deja bien representadas a las mujeres uruguayas.
No me traigo una medalla, ni un trofeo, pero sí una caida libre en el Beto Carrero para el recuerdo, nuevos amigos, horas de charlas triatlonescas, y mucha pero mucha risa, además de un plan de entrenamiento para volver por la revancha... agarrate Beto!"
DÍA 605: ALBERTO MADERUELO GARCIA
Hace 1 hora.


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